¿CÚAL ES EL MEJOR TRATAMIENTO DE ADICCIONES PARA MI HIJO?

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¿CÚAL ES EL MEJOR TRATAMIENTO DE ADICCIONES PARA MI HIJO?

El fenómeno de las adicciones debe tratarse en un centro de rehabilitación con un enfoque multidisciplinario de trabajo, en el que incidan los médicos, psicólogos, psiquiatras, consejeros, antropólogos, sociólogos, comunicadores sociales y enfermeras, entre otros profesionistas, que orienten sus acciones hacia un trabajo conjunto que, en armonía con todos aquellos sectores de la sociedad involucrados en esta problemática, aporten aspectos técnicos para un manejo eficaz de las adicciones.

Toda adicción es un proceso complejo que, en gran medida, no es suficientemente conocido por parte de los profesionales de la salud y por la sociedad en general. En otros trastornos estamos habituados a buscar una etiología, unos mecanismos de transmisión y una medicación para solucionar el problema; en las toxicomanías estos pasos no están nada claros.

El presente artículo no pretende analizar con detalle las diferentes teorías que existen sobre la etiología del consumo de drogas, sino explicar de una forma sencilla y gráfica el proceso de la adicción.

Este proceso presenta una serie de características que frecuentemente no se valoran en la práctica clínica y que consideramos fundamentales para poder intervenir con un mínimo acierto en este problema.

En la figura 1 se muestra a través de los diferentes círculos, de forma esquemática y sencilla, la importancia de diversos factores a lo largo del proceso adictivo.

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Figura 1. Proceso de la adicción.

En el primer círculo se muestran las características de la vida de cada persona. Lógicamente es muy variable y podrían colocarse multitud de situaciones y posibilidades. Cuando aparece el consumo de una sustancia, y éste va aumentando progresivamente, la sustancia ocupa cada vez más espacio en ese círculo y van desapareciendo otras actividades de su vida.

A medida que el proceso va evolucionando, el individuo dedica una mayor parte de su tiempo e intereses a consumir y pierde o va perdiendo casi todas las demás facetas de su vida. Al final queda la sustancia, la familia y el trabajo, que suelen ser lo último en perderse.

Si tras un proceso de desintoxicación, que no siempre es fácil, se logra retirar la sustancia, nos encontramos con una persona que presenta un círculo de su vida muy vacío. Si no consigue rellenar ese espacio, y no encuentra satisfacciones en su vida, probablemente volverá a la sustancia que le gratifica y se producirá la recaída.

Habitualmente no somos conscientes de ello. Cada persona tiene que encontrar sus situaciones placenteras o gratificantes, que aporten sentido a su actividad. Como terapeutas no podemos ni debemos decir a los pacientes qué situaciones son placenteras, gratificantes o le aportan sentido, ése es un proceso que deben ir descubriendo y decidiendo de forma personal, no sectaria.

Para afrontar esta situación, habitualmente no hemos sido formados. La prescripción de un fármaco contribuye pero no es suficiente, hay que escuchar y ayudar a que los pacientes descubran por dónde avanzar, lo cual no es sencillo y menos cuando el tiempo es limitado.

La historia de los consumos de sustancias psicoactivas es muy antigua, tan vieja como la de la humanidad. Todas las culturas han tenido sus drogas, culturalmente aceptadas y controladas. El alcohol es un ejemplo muy claro en nuestra sociedad; está perfectamente integrado, incluso vamos con los niños al bar.

El que esté integrado no significa que no haya o que no produzca problemas: existe un número importante de personas que tienen problemas relacionados con el alcohol y, por ejemplo, de todos es conocida la asociación del alcohol con los accidentes de tráfico.

Reflexiones-conclusiones que se correlacionan con el éxito en el tratamiento de adicciones multidisciplinario.

Entendemos que para retirar el consumo de tóxicos, además de la terapia farmacológica, es muy importante que las intervenciones estén dirigidas a:

  1. Ayudar a los pacientes a expresar abiertamente sus sentimientos. Creemos que aparece un resultado positivo con aquellos pacientes que más abiertamente expresan sus sentimientos.
  2. Lograr construir un acuerdo terapéutico con el paciente. Por ello, nos parece necesario orientarse hacia la alianza terapéutica con el paciente. No cuenta tanto si el paciente llega colaborador sino qué tipo de relación se consigue construir con él.
  3. La alianza, al menos, con un miembro de la familia. Que se consiga que la familia se involucre en el tratamiento mejora el pronóstico. En el estado actual de cosas, creemos que es importante que al menos uno de los padres se convierta en la terapia en fuerte colaborador e interesado.
  4. El tratamiento de los problemas de adicción exige tiempo; el cambio de hábitos y conductas requiere una larga evolución.

Correspondencia: J. SANTAMARÍA Unidad de Trastornos Adictivos de Santander. C/ Antonio López, 48-50. 39009 Santander. España.